El espíritu de la transformación

A nadie se le oculta que el proceso de transformación exige un espíritu de lucha sin treguas. El cambio organizativo nunca fue fácil: requiere convencer a los escépticos, estimular a los convencidos, para conseguir que todos se sientan inspirados a liderar la transformación.

Por qué nuestra actitud es vital para el proceso

No podemos exigir a nuestros equipos que comprendan, a la primera, las implicaciones y las consecuencias de un proceso de transformación que pone en riesgo y cuestiona los paradigmas sobre los que han basado sus acciones a lo largo del tiempo. Convencerles de la necesidad y visualizar las oportunidades requiere paciencia, al mismo tiempo que un sentido de urgencia.

Nuestra habilidad como agentes de transformación será luchar, sin desfallecer, contra los inhibidores del proceso y aquellos factores que limitan el avance del mismo. Pero no debemos olvidar que se trata de personas.

Cómo liderar, cómo inspirar, cómo convencer

Si hemos hecho bien la reflexión estratégica, si hemos identificado los factores limitantes, los inhibidores del cambio y dónde habitan las potenciales resistencias, habremos comprendido que las nuevas reglas del juego dan lugar a una nueva organización mucho más dinámica, más abierta y profundamente emocional.

El modelo para enfocar el proceso consistirá en el arte de combinar los cambios internos en los valores, aspiraciones y la conducta de las personas con variaciones externas que afectan a nuestras estrategias, nuestros procesos, prácticas y sistemas.

Es vital identificar nuestra medida del potencial de crecimiento y la actitud de nuestros equipos ante los cambios.

Qué pilares estratégicos debemos gestionar para transformar

1) Nuestra gente debe comprender la genética del cambio, que no es otra cosa que la inevitable interacción entre los procesos de crecimiento y aquellos que los limitan. Solo de esta forma podrán derribarse las barreras que impiden que el proceso avance.

2) Nuestra responsabilidad como gestores será habilitar el ecosistema para el cambio, una cultura donde los equipos mantengan la tensión creativa y puedan liberar todas sus energías innovadoras. Se sentirán inspirados, no amenazados.

3) Liderar el movimiento para el cambio empieza por nosotros mismos: no debemos olvidar que la manipulación, activa los procesos autoinmunes, mientras que la inspiración genera compromiso y sentido de pertenencia, la mejor llamada a la acción.

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